Viernes
3 de Abril de 2026
15 de junio de 2025
Un equipo internacional de científicos logró sintetizar el pigmento azul utilizado que desapareció tras la caída del Imperio Romano, abriendo nuevas posibilidades para aplicaciones tecnológicas y científicas gracias a sus propiedades ópticas y magnéticas
El pigmento, conocido como azul egipcio, se utilizó desde el año 3100 a.C. para decorar madera, piedra, cartón piedra, cuentas y amuletos, y su coloración abarca desde un azul intenso hasta tonos grisáceos o verdosos.
El azul egipcio, denominado en la lengua original hsbd-iryt o “lapislázuli artificialâ€, permitió a los artistas de la antigüedad crear objetos azules en toda la región mediterránea, algo que no era posible con piedras como la turquesa o el lapislázuli, que solo podÃan tallarse o usarse como incrustaciones. AsÃ, el pigmento se empleó durante milenios como sustituto de materiales costosos como el Ãndigo, importado desde la India, o el propio lapislázuli, traÃdo desde zonas tan lejanas como el actual Afganistán. Filósofos y naturalistas de la antigüedad, como Teofrasto y Plinio el Viejo, documentaron las variedades y usos del pigmento en sus escritos.La investigación reciente se distingue de estudios previos porque el equipo utilizó técnicas de microscopÃa y análisis de última generación, como análisis térmico, difracción de rayos X en polvo con refinamiento Rietveld, espectroscopÃa Raman láser, mediciones de fotoluminiscencia e imágenes de luminiscencia inducida por luz visible.Al comparar los pigmentos obtenidos con artefactos egipcios auténticos de la colección del Carnegie Museum, los cientÃficos observaron que incluso los tonos más azules requerÃan solo un 50% de componentes de color azul. “No importa qué sea el resto de la mezcla, lo cual nos sorprendió bastanteâ€, explicó McCloy en declaraciones recogidas por Smithsonian Magazine. “Cada partÃcula de pigmento contiene una variedad de materiales; no es uniforme en absolutoâ€.
El interés por el azul egipcio no se limita a su valor histórico o artÃstico. Según explicó McCloy, el pigmento emite luz en el rango del infrarrojo cercano, invisible para el ojo humano, lo que abre la puerta a aplicaciones como la detección de huellas dactilares y la creación de tintas imposibles de falsificar. Además, su composición quÃmica guarda similitudes con la de los superconductores de alta temperatura, lo que podrÃa inspirar desarrollos en el ámbito de la ciencia de materiales.La iniciativa de recrear el pigmento surgió a partir de una solicitud del Carnegie Museum of Natural History para exhibir materiales en una muestra sobre el antiguo Egipto. McCloy, quien además de su labor como profesor en ingenierÃa de materiales posee una maestrÃa en antropologÃa, relató que el proyecto comenzó como una tarea lúdica, pero pronto atrajo la atención de la comunidad cientÃfica y del público general. “Esperamos que este trabajo sirva como un buen ejemplo de lo que la ciencia puede aportar al estudio de nuestro pasado humanoâ€, afirmó el investigador.