Manuel Rodríguez, el espía chileno del general San Martín
Era un joven abogado que había demostrado una gran capacidad como estratega militar, cualidad que supo apreciar San Martín. Por eso confió en él y le encomendó arriesgadas misiones secretas. Sin embargo, la rivalidad con� Bernardo O`Higgins, el general chileno, le costó mucho más que una posición política. Un vida que fue llevada a la música y a la pantalla.
Era un mediodÃa veraniego de 1816 en la ciudad de Santiago cuando un carruaje con armazón de fresno y apliques plateados atravesó la Plaza de Armas para frenar en la explanada del Palacio de los Gobernadores. En aquel instante, un pordiosero cojo se abalanzó sobre el vehÃculo para abrirle la puerta a la máxima autoridad de la Corona Española en Chile, don Casimiro Marcó del Pont. Y tras ser retribuido por ello con una moneda de cobre, tartamudeó un agradecimiento antes de esfumarse de allà con su andar incierto.
Se referÃa al batallón policial de la Corona, los perros del Gobernador. Ellos habÃan levantado una horca en la Plaza de Armas. Y toda persona que alzara la voz corrÃa peligro de muerte. En Chile reinaba el terror.
A comienzos de 1815, RodrÃguez cruzó la cordillera para adentrarse en su propia leyenda. Se movÃa como un fantasma por peligrosas rutas. Al llegar a Santiago tomó el camino de Apoquindo para dirigirse hacia el Convento de los Dominicos, donde estableció su base operativa.
En tales circunstancias, RodrÃguez mostró sus dotes de estratega militar. Durante los ataques nocturnos a las guarniciones españolas se escuchaba su voz: “¡Que avance la artillerÃa! ¡Que se muevan los cañones!â€. Pero lo que sus combatientes realmente movÃan eran rastras de cuero con piedras que imitaban el ruido del rodado de los cañones, lo que causaba el pánico del enemigo.
–Pierda cuidado, porque los insurgentes han sido borrados del reino. Y sólo van quedando algunos bandoleros en el sur. Pero nuestros Talaveras se encargarán de ellos.
Exactamente al mes de iniciado el cruce cordillerano, la victoria de Chacabuco puso fin en Chile a la dominación española. O’Higgins fue nombrado Director Supremo. Su relación con RodrÃguez se tornó vidriosa. Y eso se agravó con el fusilamiento del bandolero Neira.
Además, O`Higgins acusaba a RodrÃguez de alborotador. Su respuesta fue: “Soy de los que piensan que los gobiernos deben cambiarse cada año a lo más. Si fuese Director y no encontrase quien me hiciera la revolución, me la harÃa yo mismoâ€.
El 19 de marzo de 1818 ocurrió el ataque español a las fuerzas chilenas en Cancha Rayada. O’Higgins fue dado por muerto y la independencia pendÃa de un hilo. RodrÃguez entonces asumió la suma del poder y se puso al frente de la resistencia al grito de: “¡Aún tenemos patria, ciudadanos!â€.
Su iniciativa –apuntalada con la creación de los Húsares de la Muerte, una milicia de 200 hombres– logró contener el asedio realista en Santiago.
En realidad O’Higgins estaba vivito y coleando, aunque herido.
Entonces RodrÃguez le devolvió el mando de la república y se puso a su servicio. Un gesto no correspondido: O’Higgins ni siquiera supo valorar su rol en los recientes acontecimientos y lo sometió al ostracismo.
El 5 de abril, la victoria de San MartÃn en Maipú consolidó para siempre la independencia chilena
"El cautivo de Til Til" (versión de Soledad Pastorutti)
La medida fue dictada por las autoridades provinciales tras el endurecimiento del reclamo de los trabajadores nucleados en la Asociación Gremial de Empleados de Administración, Maestranza de Casinos (AMS), que llevaban adelante medidas de fuerza en reclamo de respuestas del Instituto de Lotería.
El acto se realizó en el Club AGP y contó con la presencia de autoridades, gremios y referentes del sector portuario. Es la primera vez que se otorgan estas habilitaciones a trabajadoras.
El sindicato STARPyH apuntó contra los responsables de la firma por incumplimientos del convenio, falta de registración adecuada y situaciones de maltrato. “No vamos a permitir que se vulneren derechos”, advirtieron.
Comentarios
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.