Un paladín antirreformista y su absurdo gesto de piedad
El profesor de Teorías del Estado Rodolfo Rodríguez Riglos se mostró inflexible para resistir los embates de la reforma universitaria de 1918 entre sus alumnos de la Universidad de Córdoba. Toda su empatía estaba reservada para su esposa Aurora Errasas, enferma de Alzheimer.� �
Tal fue el contexto de un incidente ocurrido en la Facultad de Derecho; su protagonista: el profesor de TeorÃas del Estado,Rodolfo RodrÃguez Riglos, un sujeto muy gordo, con cabello teñido de caoba y ojillos intimidantes.
A continuación quedó en silencio, con los brazos en jarra. Su actitud era desafiante, como si eso bastara para que los estudiantes volvieran a sentarse.
Aquel dÃa los estudiantes tomaron la Universidad de Córdoba, mientras se difundÃa su reclamo en el famoso Manifiesto Liminar, escrito por Deodoro Roca y publicado en La Gaceta Universitaria.
Si hay un testimonio gráfico que sintetiza la potencia de esa epopeya es la fotografÃa de los estudiantes al izar una bandera en el mástil de la terraza del rectorado, tras un enorme escudo argentino tallado en piedra sobre la cornisa.
En aquel mismo instante se desarrollaba una virulenta batalla entre los jóvenes reformistas y los esbirros de Nores, quien se encontraba atrincherado en su despacho sin intención de abdicar al cargo.
Córdoba fue escenario de un agistado debate sobre la reforma universitaria de 1918.
La piedad
Aurora Errasas de RodrÃguez Riglos habÃa muerto el 3 de junio. TenÃa 54 años y sufrió una enfermedad no muy conocida por entonces: el Mal de Alzheimer. Esa afección la mantuvo postrada durante mucho tiempo. Tal vez por ello, los habitantes de Monte Cristo se habÃan habituado a su ausencia y no mostraron sorpresa al enterarse de su fallecimiento en una clÃnica de Rosario. Su esposo fue el portador de la infausta noticia. Y aseguró que ella habÃa sido inhumada en el cementerio El Salvador de esa ciudad, intercalando en su relato algunas pinceladas desgarradoras sobre la agonÃa de la mujer. Lo hizo sin disimular su desconsuelo.
La versión era creÃble, salvo por un detalle: el olor –dulzón al principio y, luego, directamente irrespirable– que flotaba en los fondos de su jardÃn. Esa fragancia atrajo una nube de moscas e inquietó a quienes habitaban las quintas lindantes. Aquello derivó en una denuncia seguida por una discreta pesquisa.
Al respecto fue decisivo el olfato policial del comisario Pedro Múttolo, quien en tamaña pestilencia percibió la clave de un crimen. AlicaÃdo por la rebelión estudiantil, el viudo llegó a su hogar durante la tarde del 15 de junio a bordo del Ford T. Lo esperaba una comisión policial. Y fue llevado al destacamento por “razones de rutinaâ€.
RodrÃguez Riglos ingresó al calabozo con una Biblia bajo el brazo y su rosario entre los dedos. Del otro lado de las rejas nacÃa la Reforma Universitaria. Etiquetas:
La medida fue dictada por las autoridades provinciales tras el endurecimiento del reclamo de los trabajadores nucleados en la Asociación Gremial de Empleados de Administración, Maestranza de Casinos (AMS), que llevaban adelante medidas de fuerza en reclamo de respuestas del Instituto de Lotería.
El acto se realizó en el Club AGP y contó con la presencia de autoridades, gremios y referentes del sector portuario. Es la primera vez que se otorgan estas habilitaciones a trabajadoras.
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