Inundaciones, el ciclón y El Niño captan la atención del complicado Perú
La presidenta Dina Boluarte, quien indicó que las lluvias y el ciclón Yaku dejaron además 1.300 casas destruidas, 50.000 personas afectadas y 640 kilómetros de rutas dañados, admitió las limitaciones del gobierno para enfrentar la situación.
Por Gonzalo Ruiz Tovar, desde Lima19-03-2023 | 16:21
Sismo en Perú. / Foto: Agencia Andina Lluvias torrenciales y un ciclón que dejaron más de 50 muertos y podrÃan ser la antesala de una nueva versión del fenómeno meteorológico El Niño desplazaron a la crisis polÃtica como centro de preocupación en Perú, pero confirmaron el malestar popular por la falta de respuestas del Estado.
La presidenta Dina Boluarte, quien indicó que las lluvias y el ciclón Yaku dejaron además 1.300 casas destruidas, 50.000 personas afectadas y 640 kilómetros de rutas dañados, admitió las limitaciones del gobierno para enfrentar la situación, a pesar de que el problema fue anticipado por los entes respectivos desde hace medio año.
“No tenemos maquinarias, no tenemos motobombasâ€, dijo Boluarte en la ciudad norteña de Tumbes, ante un auditorio que de inmediato le recordó que el gobierno hizo inversiones para reprimir las protestas populares en su contra y que el Congreso, ahora aliado del Ejecutivo, dedicó elevadas sumas a gastos supuestamente innecesarios.
Y todo eso podrÃa ser solo el inicio: las autoridades pasaron ya oficialmente de “vigilancia†a “alerta†por la posible llegada de El Niño, fenómeno episódico que en su última presencia en Perú, en 2017, afectó a cerca de un millón de personas y causó la muerte de más de 100.
“Estamos en una crisis que claramente empieza a ser una humanitaria, entre el afianzamiento de una lógica autoritaria en el gobierno, que Boluarte encarna con mucho entusiasmo, y lo que estamos viendo con desastres naturalesâ€, comentó el analista Glatzer Tuesta en su programa de radio online “No hay derechoâ€.
Las lluvias y las inundaciones derivadas arrasaron varias zonas, en especial en el norte del paÃs, y el Yaku contribuyó a agudizar la tragedia. Pero, si bien el ciclón es un fenómeno relativamente extraño en Perú, las precipitaciones y la amenaza de El Niño datan de siempre, sin que, en opinión de expertos, se haga algo para contrarrestarlas.
“No son desastres naturales, son desastres sociales; un desastre social es la suma de un fenómeno natural -sismo, lluvias, sequÃas-, más la vulnerabilidad en que se encuentra un sector importante de la poblaciónâ€, señaló el experto en riesgos Raúl Luna, en una entrevista con el Diario Uno, de Lima.
“La relación entre el modelo económico y el desastre social está en que la polÃtica de vivienda de los últimos años no considera a la población de menores ingresos; hoy se construyen miles de edificios con departamentos a los cuales no tienen acceso personas con escasos recursos, y eso no es novedad en un paÃs neoliberal como Perúâ€, sostuvo Luna.
Este año, como de costumbre, la mayor cantidad de afectados, por lejos, está entre personas pobres que construyen sus casas con materiales precarios y muchas veces a orillas de los rÃos, que es donde pueden conseguir un terreno más barato.
Para el presidente de la ADI, Antonio Amico, lo que hicieron las autoridades en los últimos años con el pretendido propósito de solucionar el problema es formalizar construcciones en zonas que muchas veces fueron tomadas por traficantes de terrenos, sin tener en cuenta la vulnerabilidad.
Las lluvias torrenciales en los Andes y sectores de la costa llenan los rÃos. El posterior desborde forma avenidas de lodo y piedras que arrasan con lo que encuentran a su paso, fenómeno al que en Perú se conoce con el nombre quechua de “huaicoâ€. En cada temporada de lluvias reaparece el problema.
En departamentos como Tumbes, Lambayeque, La Libertad y Ãncash, las lluvias son tragedias anunciadas. Casi cada año las alertas se propagan, las inundaciones hacen lo suyo y todo se enfrenta coyunturalmente con promesas de solución y ayuda que se olvidan pronto.
Esta vez, según está documentado, el riesgo se advirtió desde que aún estaba Pedro Castillo en la presidencia y Boluarte formaba parte del Consejo de Ministros. Pero, como de costumbre, la toma de precauciones se postergó.
El Yaku, que debe perder fuerza y alejarse en las próximas horas, dejó seis muertos en el departamento del norte. El relativo alivio que deberÃa desprenderse de su alejamiento se vio eclipsado por las evidencias de que El Niño podrÃa estar presente de nuevo este año.
El Niño, que se llama asà porque usualmente llega hacia la Navidad, es un fenómeno derivado del calentamiento de las aguas del PacÃfico ecuatorial, lo que desata lluvias intensas sobre las zonas adyacentes. En los últimos años las formas más extremas tendieron a aumentar, lo que expertos vinculan con el problema global del cambio climático.
La comisión multisectorial que se encarga de observar el fenómeno en Perú subió esta semana en un 50% las posibilidades de que se presente en las próximas semanas, aunque aún se necesitará de algunos dÃas para confirmarlo.
La tragedia dejó en un plano secundario el malestar hacia una presidenta que, según las encuestas, es rechazada por más de 70% de la población, y hacia un Congreso cuya impopularidad puede pasar de 90%, y frenó de alguna manera el clamor por elecciones adelantadas.
Pero los congresistas se encargaron de potenciar las rabias. En estos dÃas se denunció el despilfarro de cifras cuantiosas en viajes al exterior de cuya productividad se duda y en adecuaciones de oficinas para atender caprichos.
Los reclamos se hicieron sentir: pobladores fustigaron directamente a Boluarte, ministros y congresistas fueron blanco de insultos y hasta de agresiones fÃsicas, y un grupo ingresó a un restaurante de la ciudad de Ayacucho para sacar a empellones a un viceministro que durante una visita de trabajo presuntamente bebÃa licor con sus compañeros.
Para analistas, es posible que cuando las condiciones meteorológicas mejoren el malestar renazca con nuevos brÃos. Una situación que, como en el caso de El Niño, solamente se comprobará o no con el paso de los dÃas. Etiquetas:
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