Viernes
3 de Abril de 2026
4 de abril de 2025
Santiago Giralt, Tamae Gareteguy y Camila Toker, directores y protagonistas de la saga cuyo cuarto filme acaba de inaugurar el festival de cine independiente, hablaron con Infobae Cultura
La pelÃcula se inicia con las movilizaciones en el Cine Goumont, cuando empezaba a vaciarse el Incaa, en los albores del gobierno de Javier Milei. Eso explica las derivas de sus personajes: Pina está en Europa en un exilio autodestructivo, Ailén está llena de deudas por la interrupción de la financiación, y Nina sufre el odio de los trolls libertarios por criticar el “asesinato a la culturaâ€. Se unen para hacer una pelÃcula. Y entonces aparece Hildegunn Wærness, la vieja amiga noruega —salvación y perdición—, el factor externo, aunque no tan externo: según la mitologÃa, la cola de Cerbero es una serpiente.
—¿Cómo se conocieron? ¿Cómo empezó toda esta saga y este trÃo que integran? —Camila Toker: Con Tamae nos conocÃamos de antes. Y con Sant nos habÃamos visto en FUC pero no nos hablábamos.—Camila Toker: Estábamos en la misma situación de querer hacer nuestras primeras pelÃculas. Tamae y yo tenÃamos un proyecto. Sant tenÃa el suyo. Y empezamos asà a encontrarnos en muchos semilleros.
—Tamae Garateguy: Eran clÃnicas. Las primeras Gleyzer.—SG: En ese momento la que tenÃa más visibilidad era Cami. Yo la admiraba. Y un dÃa nos empezamos a ver y dijimos: “Che, hace cuatro años que estoy con este guion y no saleâ€. HabÃamos tenido una conversación con una amiga que me dijo: “la primera pelÃcula hay que hacerlaâ€. ¿Y qué hice? La cité en esa terraza de casa...
—CT: Y Sant tuvo la idea genial de “¿por qué no hacemos entre nosotros? Nuestra primera pelÃculaâ€. Y hablamos de la cocina del cine independiente. —TG: Y hablamos sobre nosotros. Hablamos de qué nos pasa. Hablamos de las clÃnicas, de querer hacer la primer pelÃcula. Y empezamos a hacer una investigación, a pasarnos una cámara Mini Dv de cumpleaños para hacer unos autorretratos filmados. Asà empezamos.—SG: Hicimos esos autorretratos, luego hicimos escenitas que tardamos varias semanas en editar, pero nos empezó a gustar lo que pasaba. HabÃa como una frescura: era expresivo y generaba identificación en los personajes. Y empezamos a tirar de ese hilo, a ir construyendo la pelÃcula, la primera, que ayer la volvimos a ver, pero en 35 milÃmetros, acá, en la sala Lugones. Yo descubro con el tiempo una enorme intuición narrativa para que la pelÃcula corra, corra, corra... Es increÃble.
—TG: Bueno, con la primera Upa ganamos la competencia nacional del Bafici. Eso generó una suerte de legitimación
—CT: Para nosotros fue algo increÃble, porque habÃa sido una pelÃcula muy pequeñita, pero sabÃamos que estábamos moviendo el avispero.—TG: Pero también estaban los haters, los detractores. Un poco porque decÃan: “¿De qué se están riendo? Nosotros somos gente seria, del cine argentino, que está haciendo cosas importantesâ€. Y por otro lado, por una cuestión técnica, porque era pensar que el Nuevo Cine Argentino es una generación que viene a tratar de sumarle calidad al cine. VenÃamos de unas pelÃculas de los ochentas que estaban fuera de sincro, filmadas con calidad relativa, y era una generación que decÃa: “Queremos que el cine argentino se escuche bien, se vea bienâ€. Y entonces venimos nosotros, punks total, con una pelÃcula en video, con cámara en mano, con un sonido desprolijo. Y los haters decÃan que ponÃa en jaque todo lo que era la calidad en ese momento. Y después el tema del humor un poco corrosivo. Pero bueno, se trataba de señalar todo este cine que ya en ese momento habÃa cumplido diez años, que se habÃa empezado a sistematizar, se habÃa puesto muy solemne.—SG: A la comunidad cinematográfica le incomodó que expusiéramos algunos mecanismos.
—SG: Yo recuerdo esa vez que salió la mamá de Mariano Llinás de la proyección y nos dijo: “Ay, ahora entiendo la cabeza de mi hijo. Qué difÃcil. Qué locos todosâ€. Hay algo didáctico en Upa. Se dieron clases en la Universidad de Córdoba, yo fui a una de esas con otra pelÃcula a presentar, y me mostraron una planilla donde la profesora de producción les hacÃa preguntas de cuáles eran los errores de planificación de la productora a partir de Upa.
—SG: Con la 1 y la 2 también tuvimos la suerte de que en I-sat, que existÃa en ese momento, la pasaron hasta el hartazgo. Y en esa pasada la gente se la encontraba en el gimnasio, en la trasnoche, en el interior. Mi familia en el interior la veÃa. Yo pensaba: que mis sobrinos no vean la escena con la cogida en el baño. Pero también tuvo una sobrevida muy larga, de más de 13 años.
—SG: Mucha gente se enganchaba en la 2 porque estaba Nancy (Dupláa), que es una figura más vistosa y después veÃa la 1. Pero realmente tuvo una vida subterránea de cable. Y además yo creo que es una pelÃcula que fortaleció el público a través de los años.
—SG: Si, son precarios emocionalmente a veces. Ahora estamos precarizados y marginalizados por el discurso del gobierno. A nosotros nos gustan los perdedores. Es importante aprender algo que decÃa Cami en un momento: las pelÃculas hechas y las no hechas son las que construyen el camino del director. Upa se concentra mucho más en esos intentos que no se logran, que hay muchÃsimos en la vida de los artistas y de las artistas.
—CT: De las cuatro es la que más conciencia tuvimos del momento histórico en el que estábamos. Apareció la necesidad de responder a estos ataques y a este contexto de violencia contra la cultura y el cine en particular o a determinados artistas, la situación de censura. Y creo que prendió la llama para que sintamos necesaria una Upa, para contar a nuestros personajes en este contexto.
—SG: Cuando arrancamos las pelÃculas siempre nos preguntamos dónde están los personajes hoy, y en ese hoy atravesamos la realidad. Una productora hoy que trabajaba con el INCAA está fundida.—SG: O lo que le pasa a una actriz sensible que diga mÃnimamente las cosas que hay que decir, como le sucedió a Cecilia Roth, a quien amamos y le mandamos un saludo de amor. Entonces Nina nos permitÃa poder bajar esta idea. Y Fernando en su exilio también está mostrando que no está pudiendo encontrar condiciones de posibilidad aquà y está allá, en otra opción, buscando una salvación, pero no deja de ser alguien que está en autodestrucción, sola e intentando salir adelante en otro lado. Y lo que la vuelve a la vida, un poco de lo que va la pelÃcula, es este nuevo proyecto de filmar un mito griego.
—SG: Lo que se genera como comunidad, no a partir de un intercambio de dinero, sino de la historia, la propia historia.
—SG: Y estuvo bueno que eligiéramos en esta no pelearnos entre nosotros.
—Está la pulsión autodestructiva, pero ahora el enemigo es externo, extranjero.
—SG: La negociación es tristÃsimo de ver: artistas precarizados teniendo que aceptar una estructura que los empieza a oprimir desde afuera pero los salva económicamente es tristemente una foto del presente.
—¿Cómo fue el estreno del Bafici, qué ánimos hubo ahÃ? Porque la pelÃcula ofrece una crÃtica al presente pero también una crÃtica a la crÃtica.—SG: Tengo la sensación de que como no se está hablando en las noticias de las acciones especÃficas que se están haciendo contra el cine argentino. En la pelÃcula están señaladas algunas. Y en estos debates también encuentro un espacio donde la gente viene a compartirnos. “Gracias por hablar de estoâ€. Hay pequeños titulares con respecto al cine argentino que lamentablemente no están en la discusión mediática general. Y creo que también algo de ese silencio tiene que ver con un miedo de la propia comunidad, porque no hay trabajo, porque nadie quiere exponerse del todo por la posibilidad de que alguna cosita surja. El presupuesto no está siendo ejecutado, no hay pelÃculas filmándose: esto no es un invento, esto es una realidad. Y esto es el trabajo de cientos de familias, de técnicos, técnicas... Estamos sintiendo mucho amor por la retrospectiva, por la gente y por la pelÃcula. Creo que es un espacio donde muchas personas encuentran donde poder decir o decirse en relación con lo que está pasando, porque la pelÃcula de alguna manera empieza a ponerle imágenes a algunas de estas cosas.
—SG: No nos estábamos dando cuenta de que éramos crónica en la 1 y en la 2. Eso empezó con la 3 y ahora en la 4 apareció mucho más esta cosa de que las pelÃculas son crónicas del presente. Se siente hoy en Argentina, en este momento, como algo que estaba necesitando ser dicho cinematográficamente: con humor, con canciones, bailando, cantando.
—Son tiempos donde vuelven ciertas discusiones que quizás es importante profundizar. La pregunta de para qué sirve la cultura, para qué sirve el cine. ¿Por qué ustedes, que narrar las vicisitudes del artista, del trabajador de la cultura, siguen haciendo, pese a todo, pelÃculas?
—SG: Entre nosotros tres tenemos 25 pelÃculas hechas. Ella tiene una pelÃcula en Amazon Prime, ella tiene una pelÃcula en Star, yo tengo una pelÃcula en Netflix. Nosotros entendemos el sistema. Quiero decir, hemos tenido pelÃculas que han tenido una distribución internacional en plataformas y tal, pero nuestras condiciones de posibilidad, nuestro aprendizaje, nuestro perfeccionamiento como técnicos, fue a través de pelÃculas con el Incaa. El Incaa hace que la industria tenga una base de profesionalización que luego es contratada internacionalmente. Entonces, por un lado, eso que ella dice, pero otro lado está la visión idealista del arte, que es la que tengo yo, una idea más sociológica. ¿Cómo sabemos hoy de las viejas civilizaciones? Por artefactos culturales que han quedado como residuos: los diarios de Cristóbal Colón, la Piedra Rosetta. El arte es una huella de un espacio y de un momento de la humanidad. Hoy podemos ver DÃas de odio de Leopoldo Torre Nilsson y ver, además una hermosa adaptación de Borges, los tranvÃas de la ciudad, la moda, la arquitectura, la forma de hablar de la gente. El arte es un registro del tiempo. Y si el discurso del poder se vuelve tan agresivo, quiere decir que algo de lo que decimos también importa.
—SG: El arte como memoria y como acción sobre su presente, esas son dos cosas que hoy están siendo atacadas. ¿Por qué el Incaa no utiliza en sus posteos alguna fotografÃa de los 125 años de cine argentino? Usa inteligencia artificial, carteles con números gigantescos. El Incaa deberÃa abrazar nuestro patrimonio cultural cinematográfico. El Incaa puede usar nuestras imágenes, pero ¿qué pasa?, no tiene legitimidad.
—CT: Y todo eso lo engloba la identidad. Para un paÃs el reservorio cultural es principio de su identidad. Atacar la cultura en cualquiera de sus aspectos y el cine en particular, es ir en contra de la identidad del ser argentino. Encontrarse en una pelÃcula hablando parecido a mi tÃo, en una de los años 50, entendiendo como se pensaba, como se hablaba o cómo eran los vÃnculos en nuestras ciudades o en nuestro campo... eso es el cine.