Viernes
3 de Abril de 2026
28 de marzo de 2025
A partir de ahora, será necesario tener padre o abuelo nacido en Italia para pedir la nacionalidad. Según datos informados por el Ministerio de Asuntos Exteriores del país europeo, 30.000 argentinos obtuvieron la ciudadanía italiana en 2024
Si bien no se brindaron detalles especÃficos al respecto, se espera en un futuro cercano que incluso se endurezcan las normas, ya que un integrante del Consejo llamó a “mantener lazos reales†con su paÃs e indicó que se buscará la obligatoriedad de ejercer “los derechos y los deberes de los ciudadanos al menos una vez cada 25 añosâ€.
Sin embargo, aclaró que “se establecerán lÃmites precisos, especialmente para evitar los abusos o la ‘comercialización’ de los pasaportes italianosâ€.
“La nacionalidad debe ser una cosa seriaâ€, sentenció el funcionario.En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano puso como ejemplo a Argentina, que tiene la mayor comunidad de inmigrantes italianos, donde 20.000 descendientes obtuvieron la nacionalidad del paÃs europeo en 2023 en virtud del derecho de sangre, mientras que en 2024 lo hicieron 30.000.A su vez, en Brasil, otro paÃs con una gran colectividad italiana, 14.000 personas obtuvieron la nacionalidad en 2022 y 20.000 en 2024, según la misma fuente.Italia, con su rica historia y extensa diáspora, mantiene durante décadas un fuerte vÃnculo con sus descendientes a través del principio de ius sanguinis. Esta herramienta jurÃdica, que permite transmitir la ciudadanÃa a hijos y nietos sin importar en qué lugar residan, es fundamental para preservar la identidad cultural de millones de personas.
Este término, que en latÃn significa “derecho de sangreâ€, establece que la nacionalidad de un paÃs puede heredarse de manera automática a través de la lÃnea familiar, sin importar el lugar de nacimiento. Se trata de un puente emocional y cultural que mantiene vivas las raÃces de este paÃs europeo más allá de sus fronteras.A pesar de su relevancia histórica, el sistema vigente muestra importantes limitaciones administrativas. Las oficinas consulares, especialmente en paÃses con una alta demanda, están desbordadas de solicitudes. En algunos casos, los tiempos de espera pueden superar los diez años.
Es por eso que las autoridades locales llevan meses pensando en modernizar el ius sanguinis y hacerlo más acorde con las necesidades del siglo XXI. La primera reforma fue la aplicada este viernes, restringiendo la transmisión de la ciudadanÃa a la primera o segunda generación y excluyendo a los descendientes más lejanos.