Cadetes de la Escuela Naval realizan prácticas de navegación en la Antártida
Viven en la escuela en un régimen de internado de lunes a viernes y diez de ellos fueron seleccionados entre 350 de la escuela perteneciente a la Armada, que forma oficiales de marina en la isla Río Santiago, y son oriundos de distintas provincias. Sus historias de vida.
Por Ornella Rapallini, corresponsalÃa itinerante Sector Antártico Argentino14-01-2024 | 12:28
"El marino se tiene que culturizar, aprender el arte de navegar en los siete mares del mundo" dijo Brexon Amoretti / Foto: Leo Vaca. Y agregó: "Vinimos a poner en práctica todo lo que aprendemos en la escuela. Durante los cuatro años de estudio tenemos la materia navegación que se trata de estar en el puente de comando y guiar al buque en una navegación segura".
"Al mar hay que tenerle respeto. Estamos disfrutando uno de los mejores embarcos que tuvimos hasta ahora", dijeron los cadetes Arian RodrÃguez (23) de tercer año, de Necochea; y Gastón Bravo Molina (18) de segundo año, de Punta Alta.
Para las guardias, los de segundo año, cuatro jóvenes, cubren cuatro horas cada doce de descanso. Los de tercero y cuarto (tres en cada caso) cubren cuatro horas y descansan ocho.
En el buque, que traslada a más de 300 personas, "todos los dÃas son distintos, aunque haya una rutina y parezcan todos iguales", diferenció Darnet en referencia a las variaciones del clima, actividades y personas con las que interactúa.
"Al mar hay que tenerle respeto. Estamos disfrutando uno de los mejores embarcos que tuvimos hasta ahora"
En la escuela, los cadetes, además de los cuatro años de cursada, realizan seis meses de práctica en el buque escuela Fragata Libertad, que "algunas veces hasta recorre el mundo", contaron.
Para los cadetes, el viaje en la fragata es como una tesis en otras carreras, ya que es la experiencia que los califica para ser oficiales de marina.
"Es dura la vida de un cadete, nos alejamos de la familia, algunos el fin de semana no salen y sienten más la distancia si son del norte o el sur del paÃs. Cuesta adaptarse al principio"Damián Cardozo
Tomás viene de familia militar, pero muchos otros son los primeros en sus familias en elegir esta carrera.
En la escuela hay cadetes mujeres, pero son menor cantidad en comparación con los varones". Ninguna será de la partida este viaje / Foto: Leo Vaca. "No tengo ningún familiar militar, pero hice la secundaria en el liceo naval. En la escuela naval, en primer año vemos una introducción al ámbito de la navegación como cartas náuticas. Y, en segundo, temas más especÃficos como mareas y puesta de sol", contó Dante Ciufici (21) cadete de segundo año, oriundo de la localidad bonaerense de Banfield.
"No escribo cosas meramente de navegación, sino sobre lo que voy aprendiendo, los cambios que voy viviendo. Ponerlo en palabras da sus frutos a futuro", consideró el joven.
"La idea es crear una conexión entre aquellos oficiales más antiguos con aquellos que no la tienen para instruirlos. Ninguno es tan importante como todos nosotros juntos", completó su compañero Luiggi Gómez Gurrieres (22), suboficial principal cadete de cuarto año y oriundo de la ciudad tucumana de Monteros.
Las "tradiciones y la mÃstica marinera" son faros en la Escuela Naval, contaron. Entre ellas se destaca la de "escribir un libro, plantar un árbol y formar una familia", resaltó Falcone.
"El primer dÃa (el comandante del buque IrÃzar) Carlos Recio nos dijo que los verdaderos hombres de mar se ven en situaciones importantes. Uno no tiene que ser una máquina, ni ser un robot, puede sentirse mal, pero tiene que seguir y afrontar la situación. Si se descompone hay que volver al puesto de trabajo", destacó Gómez Gurrieres.
En el buque, que traslada a más de 300 personas, "todos los dÃas son distintos, aunque haya una rutina y parezcan todos iguales", dijo Darmet / Foto: Leo Vaca. En el mismo sentido, Lautaro Lugo Saucedo (20) suboficial primero cadete de cuarto año, primer escolta de la bandera, remarcó que "si uno entra confiado al mar, termina dado vuelta. Siempre hay que tenerle respeto".
La medida fue dictada por las autoridades provinciales tras el endurecimiento del reclamo de los trabajadores nucleados en la Asociación Gremial de Empleados de Administración, Maestranza de Casinos (AMS), que llevaban adelante medidas de fuerza en reclamo de respuestas del Instituto de Lotería.
El acto se realizó en el Club AGP y contó con la presencia de autoridades, gremios y referentes del sector portuario. Es la primera vez que se otorgan estas habilitaciones a trabajadoras.
El sindicato STARPyH apuntó contra los responsables de la firma por incumplimientos del convenio, falta de registración adecuada y situaciones de maltrato. “No vamos a permitir que se vulneren derechos”, advirtieron.
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