Es la primera egresada de una familia rural: "Le debo todo a la universidad pública"
"Empecé a ver� los avances de las políticas públicas estudiando en la universidad", aseguró a Télam� María Eugenia Erreguerena,� hija de trabajadores rurales y oriunda de Balcarce, quien se graduó como Licenciada en Historia en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), en Tandil.
Por Ornella Rapallini21-10-2023 | 13:13
Para MarÃa Eugenia, "el neoliberalismo apunta al individuo sin contexto y soy muy consciente de que las condiciones materiales te condicionan, arrancás desde otro lugar" / Foto: Diego Izquierdo. Primera egresada universitaria de una familia rural del centro de la provincia de Buenos Aires, MarÃa Eugenia Erreguerena cuenta los desafÃos que enfrentó en su camino de escolarización en un escenario marcado por la pobreza y el devenir del mundo chacarero, destaca su deseo de progreso y remarca que le debe “todo a la universidad públicaâ€.
Como tuvo "buenas notas toda la vida", cuando llegó al nivel superior golpeó puertas para continuar estudiando y asà fue como la SecretarÃa de Bienestar le informó que podÃa acceder a un programa nacional de becas.
"No habÃa trayectorias universitarias en mi familia", aclara y rememora que para acceder a la beca, le pidieron un promedio mÃnimo y pudo mantener sus estudios gracias a que una pensión municipal de Balcarce en Tandil le garantizó la vivienda.
"Tengo una diferencia generacional grande con mis papás", señala.
Su madre, Amparo de los Ãngeles Ruiz, y su padre, David Erreguerena, eran vecinos en la Colonia Balcarce Cinco Cerros -ubicada a casi 100 km de la ciudad balnearia de Mar del Plata-, donde en el contexto de la reforma agraria peronista se hizo un fraccionamiento de campos, y "se casaron muy jóvenes".
Como hijo del medio entre 12 hermanos, su padre llevó una vida rural de trabajo desde pequeño en la zona, donde no habÃa escuela.
A su padre le enseñó a leer su hermana Elsa a quien "se la llevaron a vivir a Balcarce para que cuidara a los hijos de los patrones y la mandaron a la escuela donde hizo primero y segundo grado".
Y aunque no pudo ir a la escuela, ayudó a construir una en la colonia donde vivÃan y siguió cultivando su gusto por la lectura con revistas, historietas y diarios, cuenta MarÃa Eugenia.
Su madre, hija de inmigrantes españoles que tuvo seis hermanos, atravesó su infancia en un contexto de "reparto de tierras que conformó la colonia en 1947, cuando el campo se dividió y pensó en crear una escuela por las familias de los colonos que eran insumos de trabajo: la producción era familiar".
La escuela N°27 donde asistió su madre hasta cuarto grado se inauguró en 1949, pero "ni ella ni sus hermanos pudieron ir a la escuela hasta 1951, porque no tenÃan cómo ir", recuerda la profesora.
El hogar familiar era una casilla con piso de tierra en el campo, sin ningún servicio, y los hermanos mayores de MarÃa Eugenia fueron a la escuela a partir de los 6 años porque no habÃa jardÃn de infantes en la zona.
"Dentro de su casilla construyeron un mundo del que salimos nosotros. Trabajaban en la zona de papa, con changos de Santiago del Estero y Córdoba, colaborando con la construcción de la escuela, el club, formando parte de cooperadoras y de la creación de un mundo chacarero, que se construyó en la Argentina entre 1940 y 1960", explica.
"Cuando nacà ya se habÃa desvanecido el mundo chacarero. Fueron años dramáticos sin ningún acompañamiento del Estado sumado a que crecà durante el menemismo, por lo que el empleo rural era pobreza. Recuerdo a mi papá, que ya era un señor mayor, trabajaba desde 1935 y ya estábamos en 1990 y me dan ganas de llorar"MarÃa Eugenia Erreguerena
Pero el "punto crÃtico" llegó cuando sus hermanos entraron en la edad de ir a la escuela secundaria que coincidió con "el inicio del desvanecimiento del mundo chacarero", por lo que en 1970 "por una cuestión de educación de los hijos las familias no pudieron continuar viviendo en los campos, ya que la secundaria empieza a ser un valor o un requerimiento", remarca la hoy docente.
"Cuando nacà ya se habÃa desvanecido el mundo chacarero. Fueron años dramáticos sin ningún acompañamiento del Estado sumado a que crecà durante el menemismo, por lo que el empleo rural era pobreza. Recuerdo a mi papá, que ya era un señor mayor, trabajaba desde 1935 y ya estábamos en 1990 y me dan ganas de llorar", afirma MarÃa Eugenia.
Además de mostrar con orgullo su tÃtulo universitario, MarÃa Eugenia integra la comunidad del proyecto feminista "Mujeres que no fueron tapa", es delegada de la Unión de Docentes Bonaerenses, activista por la diversidad corporal y construye su casa como beneficiaria del Programa Procrear.
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