Comenzó un juicio contra tres torturadores por crímenes de lesa humanidad
Los acusados, Ernesto Guillermo Barreiro, Carlos Enrique Villanueva y Carlos Alberto Díaz, afrontan cargos por "privación ilegítima de la libertad agravada", "imposición de tormentos agravados" e "imposición de tormentos agravados seguidos de muerte".
Barreiro, alias "Nabo", tiene otras condenas por crÃmenes cometidos en la dictadura y por su caso se desató el movimiento de militares rebeldes "carapintadas" en la Semana Santa de 1987, durante el Gobierno de Raúl AlfonsÃn, cuando el 14 de abril de ese año se negó a declarar ante la Justicia de Córdoba por delitos de lesa humanidad.
Para entonces ya habÃa sido sancionada la ley de "Punto Final" (en 1986) que establecÃa la caducidad de la acción penal para aquellos imputados de crÃmenes de lesa humanidad que no hubieran sido citados en determinado perÃodo establecido por esa norma.
Tras cuatro dÃas de zozobra, los sublevados depusieron su actitud tras el compromiso gubernamental de que se impulsarÃa una norma contemplando sus reclamos. El anuncio del fin de la rebelión -que volverÃa a repetirse- fue lanzado en ese momento por AlfonsÃn, quien desde los balcones de la Casa Rosada pronunció la histórica frase "Felices Pascuas, la casa está en orden".
Ernesto Guillermo Barreiro, el torturador que desató los alzamientos carapintadas. Luego, en junio de 1987 se sancionó la ley de "Obediencia Debida" que benefició al segmento castrense rebelde.
En 1989 y 1990 el entonces presidente Carlos Menem fue más allá y dictó indultos para los militares condenados por crÃmenes de la dictadura y miembros de las organizaciones guerrilleras.
AsÃ, detalló que tras ser detenida ilegalmente en 1979 recuperó la libertad en 1984 y en su descripción contó que "los militares" le robaron un dinero que tenÃan junto a su esposo por la venta de una camioneta, además del reloj que llevaba puesto al momento de la detención.
Además de detallar las precarias condiciones de la celda que habitaba, en la que le daban una lata de leche vacÃa para hacer sus necesidades, "era horrible, pero es lo que nos tocó", dijo.
Detalló que tras eso se mudó a la localidad de Oliva, unos 90 kilómetros al este de la capital, a la casa de sus padres, donde se sentÃa "más tranquila".
Los fiscales Carlos Gonella y Facundo Trotta tienen a su cargo la acusación, en tanto los imputados están representados por los defensores oficiales Rodrigo Altamira y Natalia Bazán. Etiquetas:
La medida fue dictada por las autoridades provinciales tras el endurecimiento del reclamo de los trabajadores nucleados en la Asociación Gremial de Empleados de Administración, Maestranza de Casinos (AMS), que llevaban adelante medidas de fuerza en reclamo de respuestas del Instituto de Lotería.
El acto se realizó en el Club AGP y contó con la presencia de autoridades, gremios y referentes del sector portuario. Es la primera vez que se otorgan estas habilitaciones a trabajadoras.
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