Los hermanastros que ganaron al fútbol pero perdieron la vida
Dicen los que conocieron a Pedro Tobío y Fernando Herrera que en los potreros de su barrio, en el sur de Gran Buenos Aires, nadie manejaba la pelota como ellos. Pero esa envidiable habilidad sería su perdición, tal como confesara uno de los homicidas al autor de esta nota, allá por el año 1989.
El doble crimen de Burzaco conmocionó a la opinión pública. Los medios no dudaban en atribuir lo sucedido a un flamante escuadrón de la muerte. La metodologÃa empleada conducÃa hacia esa hipótesis, al igual que el perfil de los asesinos. Cinco fueron rápidamente capturados.
Durante la tarde de un viernes –a tres dÃas del hecho– el centro porteño bullÃa al compás de una tumultuosa manifestación en repudio los indultos decretados por el entonces presidente Carlos Menem.
En ese mismo momento, yo me encontraba acodado sobre mi escritorio del diario “Surâ€. Fue cuando atendà una llamada telefónica. Entonces, por el auricular, alguien solo dijo:
–Soy Daniel Fernández y me quiero entregar con un periodista.
El tipo parecÃa en estado de shock. De a ratos, doña Esther le acariciaba la cabeza. Su hijo no aparentaba los 30 años que tenÃa. El “Turcoâ€, en tanto, lo retrataba desde todos los ángulos posibles.
Daniel prosiguió con su relato:
–Lo hice por miedo. Miedo a VÃctor y Sergio. Ellos son muy especiales, con problemas. Y muy violentos. Sergio anda diciendo que estuvo en la guerra de Malvinas, pero es mentira. Lo de VÃctor es mucho peor. Quiso entrar en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral y lo bocharon en el examen; tampoco hizo la colimba: en la revisación le diagnosticaron esquizofrenia paranoica. Y no entiendo cómo lo aceptaron en el Servicio Penitenciario.
“Venimos por la escopeta y por vosâ€, le habrÃa dicho Sergio.
“Unos tipos violaron a la mujer de Sergioâ€, le habrÃa dicho VÃctor.
Daniel –siempre según su versión– no encontró el modo de negarse, Ya con la escopeta, los hermanos fueron en busca de los otros tres conjurados. Y Daniel estaba nervioso.
Ahora aseguraba que al ver semejante despliegue de armas, comprendió que el asunto pasaba de una simple paliza. Y que, al llegar a la vivienda de las vÃctimas, VÃctor le dijo: “Si te echás atrás, te pego un tiroâ€.
A Daniel, entonces, la escopeta le tembló entre las manos.
Entonces subimos todos al remÃs para partir hacia ese juzgado de Lomas de Zamora.
El hombre del rifle
En el comienzo del trayecto reinó el silencio. Solo roto cuando Daniel sintió la necesidad de decir:
–Nadie merece morir asÃ. Ni siquiera un delincuente.
En este punto, Zimermann intervino:
–Ellos no eran delincuentes. Uno era un muchacho trabajador. Y el otro, apenas un adolescente.
El “Turco†adhirió a sus palabras con un gesto.
Entonces Daniel revelo el móvil real del doble crimen. La animosidad entre las vÃctimas y ellos tuvo origen en un picadito de fútbol que culminarÃa con una trifulca.
Una vez aclarado tal malentendido, el catequista quedó bajo arresto. Y nosotros regresamos al diario.
El “Turco†me esperó a que terminara de escribir el artÃculo. Y fuimos a cenar a "Cuchillo y Tenedor". Ya durante la madrugada compramos un ejemplar de “Sur†con nuestra aventura ya impresa.
El “Turco†solÃa evocar tal historia –y particularmente la confusión del juez sobre la identidad del asesino– cada vez que tomábamos alguna copa de más.
Ahora hay noches en las cuales extraño escuchar este relato de su boca. Oscar Paglilla falleció fulminado por un infarto en la primavera de 2003.
La medida fue dictada por las autoridades provinciales tras el endurecimiento del reclamo de los trabajadores nucleados en la Asociación Gremial de Empleados de Administración, Maestranza de Casinos (AMS), que llevaban adelante medidas de fuerza en reclamo de respuestas del Instituto de Lotería.
El acto se realizó en el Club AGP y contó con la presencia de autoridades, gremios y referentes del sector portuario. Es la primera vez que se otorgan estas habilitaciones a trabajadoras.
El sindicato STARPyH apuntó contra los responsables de la firma por incumplimientos del convenio, falta de registración adecuada y situaciones de maltrato. “No vamos a permitir que se vulneren derechos”, advirtieron.
Comentarios
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.